jueves, 3 de septiembre de 2009

Retorno

Pisa con violencia el acelerador, mientras  aprieta sus dientes con mucha fuerza y cierra los ojos, rogando que nunca hubiese pasado... Su copiloto, que recibió una herida mortal, agoniza; está muriendo lenta y dolorosamente; sin embargo, intenta aferrarse a la vida como lo hacen las manos de su amigo con el volante. 
Tiene la realidad frente a sus ojos. Atrás queda el (su) Mundo de fantasía e imaginario que se derrumbó.
El conductor intenta ahuyentar al dolor con un alarido, pero ya es demasiado tarde. Afloran lágrimas, las cuales acompañan a ese pinchazo que arranca en su pecho, y que se extiende por todo su cuerpo hasta llegar a la punta de sus dedos. 
De repente, ambos ven un lapacho, que con sus coloridas flores, transmiten tranquilidad. 
Llegan a su destino, y antes de descender, se miran fijamente, hacen un pacto de silencio, sabiendo que después de ésta noche, quizás no vuelvan a verse. 
Lo más probable es que sobreviva, porque uno sin el otro no podría vivir... 

Juan Pablo Yocca (1986 - )

Mar adentro

Escuchás el rugir de millones de olas romper adentro tuyo
sentís como chocan contra tu pecho;
y te ves en una cornisa
con todo un mar a tus pies

Te tirás dando un salto mortal hacia atrás,
y mientras tu mente genera recuerdos
de situaciones que no has vivido,
caés en medio del agua

Comenzás a luchar con todas tus fuerzas
nadando desesperadamente,
para escapar de aquello que te hunde
y poder, así, salir a flote

Perdés la batalla,
y aunque llorés, y patalees
te ahogás poco a poco,
de repente,
sentís que querés que el agua te invada,
que rebalse de adentro hacia afuera hasta que el mar se seque
y así poder caminar sobre la arena en paz

Juan Pablo Yocca (1986 - )

miércoles, 26 de agosto de 2009

Sin sentido

Sin darse cuenta
se convierte en asesino,
asesina sueños,
sueños de la niñez guardados en frascos que se rompieron,
mueren para no volver jamás

Los pájaros no vuelan,
mientras que el sol no brilla en el horizonte

Invierno que se hace eterno,
frío descomunal

Pesadillas hechas realidad
de las cuales no hay escapatoria
espinas que lastiman
y habría que extirpar

Juan Pablo Yocca (1986 - )

martes, 18 de agosto de 2009

Film velado

Un dolor intenso quema su alma
mientras que su cuerpo dice otra cosa

No ve nada más que sombras,
sombras que por las noches luchan en contra suya
una batalla que parece eterna

Como en una fantasía,
al cerrar la puerta vuelve la luz y lo que lo aqueja desaparece,
pero,
a través de pequeños agujeros
los fantasmas vuelven a entrar

La paciencia y la comprensión
son un arma,
pero ellos se resignan a emprender la retirada

Ojalá, que por su bien pueda ganarles,
porque sino va directo a enloquecer...

Juan Pablo Yocca (1986 - )

domingo, 9 de agosto de 2009

Tucumano ilustre

Un par de semanas atrás, leí una noticia en "La Gaceta", que me llenó de tristeza. Había muerto Eduardo Perrone. Lo más probable es que la gran mayoría de la gente que leyó el título de ese artículo, haya sentido mucho más congoja con la muerte de Michael Jackson y lo pasó por alto, pero bue... a mí me tocó y mucho.Eduardo Perrone, para quienes no lo saben, fue un escritor tucumano nacido en 1940. Escribió varias obras entre los 70s y 80s, en las cuales narraba pasajes de su vida y de esa forma denunció o sacó a la luz a la corrupción, la trata de blancas, el tráfico de drogas, las prendidas de la policía, etc. Obviamente fue censurado por la "santa" dictadura, y el quedó en el olvido.Vivió sus últimos años en un vagón de tren ubicado en Crisóstomo Álvarez y Bernabé Araoz; pensar que pasé millones de veces por ahí, y nunca me percaté de que ese tipo, era uno de los escritores cuyas obras más me gustaron.Lamentablemente, desde hacía tiempo tenía ganas de concretar algún tipo de encuentro con él, pero nunca lo pude hacer; quizás por vergüenza, por vagancia, o vaya uno a saber por qué, pero lo único que sé es que ese café que tantas veces me prometí a mi mismo compartir, jamás lo podré tomar.Como alguna vez se dijo, los homenajes se hacen en vida, pero también se dice más vale tarde que nunca. Hubiese querido tener más información acerca de su persona, pero murió totalmente en el olvido, sin siquiera un artículo en Wikipedia tiene información prácticamente de todo el mundo. Espero que éste posteo sirva para que más gente se acuerde de él, se interesen por sus obras y descubran que todavía existe gente que escribe y publica libros por la satisfacción que eso implica y no por la fama y la fortuna que pueda traer.
Te mando un abrazo a la distancia querido Eduardo Perrone.
Algunas de sus obras:

Preso común (1973)

Visita, francesa y completo (1974)

Días de reir, días de llorar (1976)

Los pájaros van a morir a Buenos Aires (1983)

Juan Pablo Yocca (1986 - )

viernes, 7 de agosto de 2009

Si...

Si te caes, ayudar a que te levantes,
si no podés caminar, alzarte y llevarte yo,
si sentís que no das más, compartir mis ganas con vos,
si llorás, secar tus lágrimas,
si reís, ser yo el culpable,
si despertás a mi lado, darte un beso y un "buen día",
si estás triste, escucharte,
si estás enojada, mantener la calma,
si te hace frío, abrigarte con mi cuerpo,
si no te aguantás, acompañarte,
si no podés dormir, arrullarte,
si dormís, mirarte,
si estás alegre, cantarte,
si estás nerviosa, hablarte,
si no podés ver, prestarte mis ojos,
si no sabes para donde ir, ayudarte a elegir el camino,
si tenés miedo, agarrarte fuerte de la mano,
si soñás con alguien, que sea conmigo,
si querés jugar, volver con vos a la infancia,
si sentís que el mundo se te viene abajo, sostenerlo por vos,
si estás lejos, que me extrañes y te extrañe,
si me extrañás, que aprendás a disfrutarlo,
si estás conmigo, que te llene de alegría,
si pensás en mí, que vaya siempre acompañado de una sonrisa,
si me ves a los ojos, decirte que te amo,
si sos feliz conmigo, que lo nuestro dure toda la eternidad.

Juan Pablo Yocca (1986 - )

domingo, 19 de julio de 2009

Siga nomás...

Se mueve despacio. Las zapatillas, que parecen canoas en sus pies, no ayudan en cada paso. Mientras avanza parece que se va a desarmar. De repente, se detiene para subirse los pantalones, que siempre están a punto de caerse. Su rostro se esconde detrás del muro que conforman un largo y espeso cabello y una tupida barba. El prefiere que no lo miren. Y como si fuera un mecanismo de defensa, cuando alguien se acerca muestra las extensas y descuidadas uñas de sus manos. Todo es un gran misterio en su vida. La mayoría no sabe cómo es su verdadero nombre, pero ya se convirtió en el personaje más famoso entre los habitantes del barrio El Bosque. Alguien lo bautizó "Copito" hace dos o tres años. Desde entonces comenzó la lucha de los vecinos para conseguirle un techo y ayuda social, aunque aseguran que todavía nadie ha querido destaparse los oídos para escuchar esta triste historia.Las primeras luces del día lo despiertan en el umbral de alguna casa o, quizá, entre los escombros, adonde busca refugio para cubrirse del frío. Se moviliza por dos cuadras: Asunción al 400 o San Juan al 1.700. Sólo tiene lo que lleva puesto: un viejo y sucio traje gris con rayas en el que caberían cómodos dos "Copitos". Se cubre con un saco de lana que alguien que pasaba por allí le regaló. "Siempre lo cruzo a la mañana y aparece temblando. Tengo miedo que alguna vez lo encontremos muerto; alguien tiene que ayudarlo", relata Hilda Lorca.Apenas se endereza un poco va directo a la casa de un religioso que vive en la zona. "Señor, café, pan, queso". Esas son las únicas palabras que suele enhebrar y compartir con quienes lo ayudan a sobrevivir. "Hoy ya le dimos cinco veces el desayuno", cuenta Italia, hermana del sacerdote y dueña de la vivienda en cuya puerta "Copito" pasa la mayor parte del día sentado sobre la casilla de gas. "¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene?", le pregunta la cronista. No se anima a contestarle a extraños. Cuando Italia le consulta, el mendigo responde que ya vivió 30 años, o tal vez 25. En realidad, se calcula que tiene unos 56 años y que sufre de autismo, esquizofrenia y desnutrición, detalló la doctora Sandra de Bazán, que reside en Asunción al 400 y también ayuda a alimentar al hombre.Los vecinos saben que "Copito" tiene una hermana en el barrio Juan XXIII, más conocido como La Bombilla. Pero aseguran que nadie quiere hacerse cargo de él y que por eso cada vez que operadores sociales lo llevan a la casa de sus familiares al poco tiempo el linyera reaparece por El Bosque. "Acá le damos de comer y él se siente a gusto. Pero realmente no puede vivir así. Con el frío que hace duerme destapado, donde lo agarra la noche. Hay vecinos a los que les molesta; a mí me da mucha impotencia, siento que se me escapa de las manos y que en cualquier momento le va a pasar algo y todos lo vamos a lamentar", dice Héctor Romero."El Estado debe intervenir; es su obligación porque se trata de una persona desamparada y que tiene problemas de salud mental. Ya pedimos que lo lleven a un hogar, pero nadie nos escucha", asegura Italia. Con esta mujer es con quien más habla el vagabundo. Pero sólo utiliza monosílabos para comunicarse. El aroma de las comidas ya se siente en todas las casas donde preparan el almuerzo del viernes al mediodía. "Copito" tiene hambre. Entonces, empieza la ronda. Una vez más, su almuerzo dependerá de la buena voluntad de algún vecino. Después de la siesta, volverá a peregrinar por unas tazas de café y, más tarde, la noche lo sorprenderá en alguna esquina, temblando, sin saber quizás si despertará para ver el nuevo día.

Nota del diario ¨La Gaceta¨ 19-07-2009

miércoles, 15 de julio de 2009

23

Quise verte,
y no me había dado cuenta de que ya te había visto

Quise encontrarte,
y no me había dado cuenta de que ya te había encontrado

Mientras me sumergía en la decepción,
te tenía enfrente, pero no lo sabía

Pensaba en un destino signado por la soledad,
y no deseaba abandonarla
mientras que un miedo estremecedor me invadía cuando me imaginaba algo distinto
Pero fue así, de la nada,
te vi, te encontré,
y me di cuenta que siempre habías estado allí

Una extraña sensación me envolvió,
y mis temores quedaron a un lado
de repente todo se hizo nada,
y con un te busco a las once
comenzó éste sueño del cual no quiero despertar

Juan Pablo Yocca (1986 - )

viernes, 10 de julio de 2009

Dormir contigo

Dormir contigo
es el camino, mas directo
al paraiso
sentir que sueñas
mientras te beso
y las manos te acaricio

Dormir contigo
es navegar en una estrella
hasta el espacio
es embriagarme
con el susurro de tu hablar
tierno y despacio

Dormir contigo
es conocer la dimension
que tiene un verso
sentir que duermo
y al mismo tiempo conocer
el universo

Dormir contigo
con tu cabello acomodado
aqui en mis brazos
y el terciopelo que me brinda
tu regazo
que maravilla dormir contigo

Dormir contigo
con la ilusion de que
despertare mañana
con el calor y un nuevo día
en la ventana
fue algo hermoso amor
dormir contigo

Armando Manzanero Caché (1935 - )

lunes, 6 de julio de 2009

Pregunta

Si desaparece el Ser Humano, ¿muere Dios?

Si bien ésta pregunta la elaboré en un espasmo de locura, no puedo acreditarme su autoría ya que seguramente otra persona en algún otro momento la hizo.